jueves, 15 de octubre de 2015

La velada bajo la luna de San Luis Apizaquito

 La velada bajo la luna de San Luis Apizaquito

La noche del 10 de octubre de 2015, una noche cálida donde el frío no invadía hasta los huesos, se organizó una pequeña velada en San Luis Apizaquito, coordinada por la familia Montiel en su rancho, donde fueron invitados algunos amigos y familiares cercanos de la familia.

Al dar las 7 de la noche mi hermana y yo acompañadas de la esposa de mi tío Israel llegamos al rancho, y como era de esperarse mis primos ya nos esperaban con los brazos abiertos, dispuestos a llenarnos de abrazos y besos, al bajar de la camioneta, antes de que mis primos pudieran saludarnos, se abalanzaron sobre nosotras los perros guardianes que viven en el rancho, 5 perros todos brincándonos y haciendo fiestas, mientras sus colas se movían entusiastas por nuestra llegada, una vez que los perros nos recibieron, pudimos saludar a nuestros primos, quienes intentaban hacer un hueco entre los perros para poder abrazarnos, después de recibirnos, pasamos a la cocina que es el primer cuarto que esta al entrar a la casa, y llegamos a el cuarto principal, una pequeña sala, con sillones cafés viejos y desgastados y una pequeña televisión, color negra colgada en la pared, lo primero que hicimos al llegar fue aventar nuestras maletas y salir de la casa.
Cuando llegamos al patio, seguimos por un corredor hasta llegar al establo, el primero en recibirnos fue Maximus un caballo grande con una franja blanca sobre la nariz y con la cola trenzada a un lado de él estaban las dos yeguas estrella y luna, ambas de color café, sin embargo luna se diferencia por las diversas manchas blancas que tiene sobre su cuerpo que la hacen parecerse a una de las yeguas que salen en la película de "Spirit", del otro lado de Maximus se encontraba el nuevo potrillo de la familia, un caballo bebe aún sin nombre, café y pequeño pero lleno de energía que me empujaba con su trompa para ser acariciado.

Al seguir por el corredor encontramos a los becerros y las vacas que estaban siendo acomodadas y listas para guardar al mando de mi primo y por último se encontraban los "cuatro fantásticos" que son cuatro cerditos completamente rositas con un peso 300 o 400 kilos cada uno.
del otro lado mi tío estaba alistando la fogata, y las casas de campaña , así que mis primos mi hermana y yo decidimos ayudarle a instalar las casas y armamos las casas para poder situarlas, después de llevar las casas al lugar donde iban a quedar para dormir, entre a la casa y ayude a mi tía a preparar lo que faltaba para la cena, cortamos jitomate, cebolla, zanahorias, y los jalapeños, y los pusimos en un traste cada cosa por separado, y empezamos a acarrear las cosa al lugar del campamento.

Al dar las 9 de la noche los invitados comenzaron a llegar, y a acercarse a la fogata, pues el frío era incesante y cada vez más intenso, al principio se podía ver a los invitados un poco distantes y dispersos, sin embargo, no paso mucho tiempo para que se empezaran a integrar y se iniciara el ambiente, algunos ayudaban a servir el café, mientras otros abrían galletas y las rolaban.

 Como fue pasando el tiempo el ambiente fue más ameno, y el primer juego de la noche fue, "la papa caliente", podías ver la desesperación en la cara de todos por pasar rápido la pelota, y evitar el castigo, había rizas, el fuego de la fogata, parecía acoger a todos con su calor y nos unía en un ambiente tranquilo.

Después de jugar un rato decidimos dar paso a la cena, asamos salchichas, y comenzamos a preparar los hoy dog y a repartirlos, muchos de los que estaban ahí empezaron a platicar entre ellos, y para no perder la convivencia grupal, mi tía decidió iniciar a contar historias de terror, así fue como la noche avanzo con leña consumiéndose bajo la fogata, historia tras historia aterrorizando nuestra imaginación, y la noche acogiéndonos en total obscuridad.
al dar la 2 de la mañana iniciamos el juego más viejo que podría existir, las escondidillas, ya todos atemorizados con las historias de terror y la noche obscura que caía sobre nosotros, nos aventuramos a jugar escondidillas, algunos se escondían debajo de los tractores, otros atrás de las casa de campaña, y algunos más valientes, que se escondían con los animales del rancho, mientras a lo lejos se escuchaba la voz de alguien más que contaba hasta 30 y empezaba su búsqueda, podías escuchar la risa de algunos seguido del típico " un dos tres por..." , y de gritos porque alguien maldadoso asustaba a otra persona.

Después del juego ya cansados por tanta actividad, y ya casi dando las 4 de la mañana, se organizaron todos en equipos para dormir en las casas de campañas, listos para descansar, fue ahí donde la velada en el rancho de San Luis termino, con una fogata consumida, los restos de café en una olla, y los sonidos de los animales que acompañaban la fría madrugada del 11 de octubre de 2015

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